Un miedoso que
aprendió a cumplir sueños

Toda la vida creí que para llegar más lejos tenía que hacer más, esforzarme más, lograr más: otro curso, otro título, otro cargo... La vida funciona al revés, ¿sabes?

Crecer es quitarse
las capas del miedo

Esa mejor versión no está allá afuera esperando a que la alcancen a punta de fuerza. Siempre ha estado adentro esperando que la dejemos salir.

Es lo que queda cuando uno se quita todo lo que no es: los miedos, el ego, las historias y creencias que nos mantienen pequeños, los hábitos inconscientes y el ruido en el que nos enfocamos. Alguna vez escuche que "No subes al nivel de tus sueños; caes al nivel de tus miedos".

Mira, en esencia ya somos plenos, abundantes y suficientes. Somos un alma completa atrapada en un cuerpo que se llenó de miedos para protegerse y sobrevivir. Lo único que nos aleja de la vida que soñamos es esa carcel de miedo en la que elegimos quedarnos.

¡Por eso crecer duele taaantoooooo! en realidad es un proceso de sustracción, de ir quitandose las capas que solo aparecen cuando elegimos ser valientes, para ir a lo más profundo de nosotros y darle la cara a la sombra.

Hay una ventaja injusta que el esfuerzo jamás va a igualar. Esa ventaja es simple. Es conocerte tanto que el miedo ya no sea tu carcel, sino tu motor; que puedas reconocer tu potencial, para vivir desde tu autenticidad y tus fortalezas (en vez de mitigar debilidades y lograr resultados mediocres); y que podamos quitar el ego del medio para que Dios haga lo suyo.

Lo único es que esa conexión interior no se aprende, sino más bien, se entrena. Eso hago yo, ayudo a personas con grandes sueños a convertirse en quien sí puede lograrlos, entrenándolos para conectar con su ventaja injusta: su conexión interior y su autenticidad.

Soy el puente entre la plenitud y el éxito, la magia y la estrategia, soñar en grande y hacer que pase.

¡Ah! y mi nombre es Manuel Marín, soy un miedoso que aprendió a cumplir sueños, amo el mar y cuando sea grande quiero ser un gran contador de historias. (Tú dijiste que querías conocerme, ¿no? bueno, ya conociste lo más profundo de mí).